Artesanía toledana
El Arte de Toledo y el damasquinado
La artesanía toledana es quizás la más rica y creativa de toda España, ya que cuenta con la tradicional cerámica de Talavera, los afamados aceros toledanos, que se plasman en magníficas realizaciones de cuchillos y espadas y, por supuesto, el excelente damasquino.
El damasquinado es un arte decorativo que consiste en la incrustación de metales nobles (oro y plata) sobre otros más comunes (hierro pavonado y acero). Este género de arte se practica desde la Antigüedad, atribuyendo la tradición clásica su invención a Glauco de Chíos en el siglo VI a. de C., si bien se conservan ejemplos anteriores de procedencia egipcia.
En Grecia y Roma adquirió carta de naturaleza recibiendo el nombre de caelatura y posteriormente de ataujía, cuando alcanzó su perfección ya en nuestra era. No obstante, con la caída del Imperio Romano adquirió mayor relevancia el esmaltado del cobre en toda Europa y nuestro arte quedó relegado a Bizancio, donde se enriqueció con las finas labores que venían de Damasco, ciudad de la que tomó el nombre con el que hoy lo conocemos.
Y fue a partir de la caída de Constantinopla en 1483 que los armeros italianos, habiendo trabado conocimiento con Oriente a través de los intercambios comerciales, recuperaron para el continente el arte perdido decorando espadas y armaduras primero, para pasar después a una labor más de orfebrería en el arte mueble.
Hoy día el noble arte del damasquinado tiene en Toledo su mayor centro de conservación y el foco de producción más importante del mundo, realizándose magníficas labores en estilo mudéjar, renacentista y creaciones propias de los maestros artesanos.

